¡Hola! Aquí comparto mis memorias geográficas a través de las historias, las imágenes y las reflexiones que transcurren de viaje por el planeta como por la vida. Siempre en busca de nuevos horizontes —terrestres y personales— disfruto del aprendizaje que aportan las grandes manifestaciones del planeta, los paisajes remotos, las culturas diferentes y el cambio continuo.

Quién soy
Mi nombre es Alejandro Hernández Gorrín y nací en Santa Cruz de Tenerife. Soy profesor de Economía en las etapas de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, creyente y defensor de la educación pública, donde trabajo para aportar valor a la sociedad.
Fuera del aula me gusta dedicar mi tiempo libre a proyectos como este, donde puedo practicar otras pasiones como la geografía, la naturaleza, los viajes y la fotografía. La experiencia me ha llevado a creer que las grandes manifestaciones del planeta tienen un enorme poder de cambio positivo sobre las personas y viceversa, teniendo en cuenta que presenciar estos lugares requiere trasladarse y pasar tiempo en ellos, contemplar el sitio, absorberlo y comprenderlo, creando un momento perfecto para la desconexión y el aprendizaje.
También co-produzco y comparto contenidos en Lainakai.com, donde compartimos experiencias que llamamos “Canarias en microaventuras” que recomiendo visitar ya mismo.
¿Por qué hago este proyecto?
Como educador, mi propósito aquí es enseñar lugares sobrecogedores del mundo tal y como son, compartiendo ese espacio para el pensamiento, la reflexión y el aprendizaje. Por ello, también quiero tratar los contenidos desde una perspectiva pedagógica y humana, con un enfoque de responsabilidad para generar conciencia sobre nuestras acciones, que afectan tanto al entorno natural como a las comunidades de cada lugar.
Por otro lado, desarrollar este proyecto personal me permite hablar única y exclusivamente en mi nombre, sin comprometer a nadie y desde un punto de vista propio para poder compartir un relato natural, crítico y fiel a mi visión del mundo. Aquí reivindico una contracultura lenta y perdurable frente a la tendencia actual de contenidos automatizados, fugaces y vacíos. Intercambiar la prisa por la contemplación es, posiblemente, una forma de mostrar respeto hacia el territorio y hacia quienes lo transitamos.
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